¿Cómo evaluar el estado nutricional en lactantes?

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¿Cómo evaluar el estado nutricional en lactantes?

Para evaluar el estado nutricional en lactantes, en principio, debemos recolectar diversos datos, con distintas técnicas o
procedimientos, cuyo análisis permite obtener indicadores de la situación pasada o actual del estado nutricional (1). Para ello, se deben considerar:

Anamnesis adecuada: Información relativa a la existencia de enfermedades agudas y crónicas, entorno ambiental higiénico y social del niño, permitiendo detectar una alimentación incorrecta en cantidad y/o calidad y los hábitos alimentarios. Son datos de especial interés el tipo de lactancia, edad de destete, introducción y preparación de alimentos sólidos y la evolución de los parámetros
antropométricos como peso y talla (2).

Exploración Clínica: Es la exploración sistemática y ordenada de todos los sistemas orgánicos para valorar globalmente la nutrición y detectar la existencia de manifestaciones carenciales y cualquier signo patológico (2).

Indicadores antropométricos (2):

  • Peso
  • Talla
  • Perímetro cefálico: Un percentil <5 es indicativo de la existencia de microcefalia, malnutrición crónica intrauterina o durante la primera infancia.
  • Relación peso-talla: El percentil 90 y el percentil 10 establecen respectivamente los límites de la obesidad y de la malnutrición.
  • Índice de Quetelet: su interpretación es parecida a la del cociente percentil peso/talla, pero corrige errores en caso de talla alta familiar con peso bajo.

Fórmula: IQ= Peso (kg)/Talla2(m)

  • Índice nutricional de Waterlow: se basa en la comparación de la relación simple del peso y la talla del paciente con la relación del peso y la talla medios para la correspondiente edad y sexo. De utilidad para determinar si el estado de malnutrición es agudo o crónico (2).

Malnutrición aguda: %Peso para talla P50 = Peso actual (kg) x 100/Peso para la talla en el P50 (kg)

  • Estadio 0 (normal): > 90%.
  • Estadio I (malnutrición leve): 80-90%.
  • Estadio II (malnutrición moderada): 70-80%.
  • Estadio III (malnutrición severa): < 70%.

Malnutrición crónica: %Talla para la edad = Talla actual (cm) x 100/Talla P50 para la edad (cm)

  • Estadio 0 (normal): > 95%.
  • Estadio I (malnutrición leve): 90-95%.
  • Estadio II (malnutrición moderada): 85-90%.
  • Estadio III (malnutrición severa) < 85%.

 

  • Índice de perímetro braquial (cm)/ perímetro cefálico (cm): De utilidad en niños de menos de 4 años para establecer la existencia de malnutrición (2).
  • Normal: > 0,30.
  • Malnutrición leve: 0,28-0,30.
  • Malnutrición moderada: 0,25-0,27.
  • Malnutrición severa: < 0,25.

 

  • Evaluación de la composición corporal:

La valoración de la grasa corporal total y masa magra se realiza con la medida de los pliegues cutáneos o de los perímetros como el de brazo. La estimación cuantitativa de la grasa corporal puede obtenerse a partir de varias fórmulas predictivas ideadas especialmente para niños de ambos sexos (ecuaciones de Brooke, Siri o Slaughter). Suelen efectuarse en extremidades sobre el tríceps y el bíceps y en el tronco los pliegues subescapular y suprailíaco (2).

estado nutricional en lactantes

Parámetros bioquímicos(2):

  • Albúmina sérica (vida media larga de 20 días, mal indicador de desnutrición precoz). Valores de 2,8 -3,5 g/dL indican desnutrición leve; entre 2,1-2,7 g/dL desnutrición moderada y < 2,2 g/dL desnutrición grave.
  • Prealbúmina (más fiable para estados de malnutrición aguda por su vida media corta de 24-48 horas). Valores de 10-15 mg/dL indican desnutrición leve; 5-10 mg/dL desnutrición moderada y < 5 mg/dL desnutrición grave.
  • Transferrina (Con vida intermedia de 8-10 días, refleja mejor que la albúmina los estados de malnutrición incipientes). Valores 150-170 mg/dL sugieren desnutrición leve; 100-150 mg/dL desnutrición moderada y < 100 mg/dL desnutrición grave.
  • Otros parámetros bioquímicos de utilidad (2): proteína transportadora de retinol, determinación del estado vitamínico y mineral. La hemoglobina e índices de los hematíes permiten identificar los niños con déficit nutricionales de hierro, ácido fólico, vitamina B12 o anemia asociada a enfermedad crónica. Índice creatinina-talla, balance nitrogenado, excreción urinaria de 3-hidroxiprolina, aminoácidos, inmunidad celular y parámetros hormonales.

Otras metodologías y técnicas para evaluar estado nutricional: diluciones isotópicas, bioimpedancia, conductividad eléctrica corporal, densitometría radiológica de doble energía (DEXA) y la calorimetría (2), sin embargo son métodos mucho más costosos. 

 

Requerimientos nutricionales que debemos considerar:

 

¿Cuáles son los componentes del gasto energético del lactante?: la energía ingresada diariamente con los macronutrientes, en su mayor proporción, va a ser utilizada por el organismo (energía metabolizable), excepto una pequeña parte que se pierde en orina heces y sudor. Esta energía disponible se va a consumir en el metabolismo basal, la termogénesis de los alimentos (ambos constituyen el gasto energético en reposo o GER), la termorregulación, actividad física y en el crecimiento. La suma de todos ellos constituye el gasto energético total (GET) (2).

Balance energético = Energía aportada – (GET + pérdidas)

¿Cómo calcular los requerimientos especiales? (2):

Lactantes < 9 kg peso:

GET (kcal/día):

    • Con el peso: [98,07 x P (kg)] – 121,73.
    • Con peso y talla: [10,66 x T (cm)] + [73,32 x P (kg)] – 635,08.

GER (kcal):

    • Con el peso: [84,5 x P (kg)] – 117,33.
    • Con peso y talla: [10,12 x T (cm)] + [61,02 x P (kg)] – 605,08.

Necesidades energéticas: el aporte energético debe cubrir las necesidades para el mantenimiento actividad física y crecimiento. Pasada la primera infancia, existe una gran variabilidad individual y los requerimientos energéticos; existen diferentes tablas y estudios de referencia, las más comúnmente empleadas son las recomendaciones de la OMS y la National Research Council (2).

Necesidades de proteínas: las necesidades cuantitativas de las proteínas han sido calculadas por el método factorial qué consiste en sumar, a las pérdidas obligadas de nitrógeno (orina heces, sudor), las necesidades para el crecimiento y la sustitución de los tejidos. Deben aportar alrededor del 12% de las calorías de la dieta (2).

Necesidades medias de energía y proteínas (RDA)

estado nutricional en lactantes

Necesidades de grasa: los triglicéridos sirven como fuente concentrada de energía prácticamente insustituible, además son el vehículo de las vitaminas liposolubles algunos lípidos complejos (fosfolípidos y glucolípidos), cumplen importantes funciones estructurales en las membranas celulares y en los órganos intracelulares, y forman parte de sistemas enzimáticos importantes. Son la fuente de aporte de los ácidos grasos esenciales linolénico y linoleico (2).

Recomendaciones de lípidos según la edad

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  • Necesidades de carbohidratos: deben constituir aproximadamente del 50-55% de las calorías de la dieta, suelen representar unos 130 g/día a partir de la época de la lactancia (2). 
  • Necesidades de agua: durante el primer año las necesidades diarias son de aproximadamente 150 ml/kg (1,5 ml/kcal metabolizada), aunque esta cantidad varía ampliamente con la temperatura, las pérdidas anormales de líquido y la carga de solutos de la alimentación. A partir de esta edad los requerimientos hídricos disminuyen progresivamente situándose entre 1 y 1,5 ml/kcal (2).
  • Necesidades de minerales oligoelementos y vitaminas: Las recomendaciones de ingesta diaria (RDA) para minerales, oligoelementos y vitaminas son la principal guía para el abordaje nutricional (2).

Ingesta dietética diaria de referencia para minerales, oligoelementos y vitaminas

estado nutricional en lactantes

Autor: Rafael León

Referencias bibliográficas:

  1. Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano. Nutrición en Pediatría – Tomo I. 2da ed. Caracas: Empresas Polar: CANIA; 2009. 773 p.
  2. Cantón OS, Ferreiro SR, Bautista SC. Guía de Nutrición Pediátrica Hospitalaria. Madrid; 2022

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Início: 13/04/2022

¿Qué es el destete dirigido por bebés?

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¿Qué es el destete dirigido por bebés?

El destete dirigido por bebés es cuando el niño mismo presenta señales de que puede estar preparado para la incorporación de otros alimentos a su dieta además de la leche materna.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, recomiendan que la leche materna sea el alimento exclusivo de los bebés recién nacidos hasta los 6 meses de edad, y que a partir de esa edad es recomendable la introducción de alimentos adecuados y nutritivos. Sin embargo, el proceso debe ser realizado de manera paulatina para que el niño o niña vaya asimilando el cambio poco a poco. 

Así es el destete respetuoso, una práctica decidida por la madre o por el binomio madre-hijo, quien va eliminando, gradualmente, las tomas cada pocos días y para ayudar en esa práctica, la madre ofrece otros tipos de atención: distracción, otros alimentos y cariño.

Los profesionales que dan apoyo a las familias en esa trayectoria deben estar atentos a algunos señales del destete dirigido por los bebés:

  • El lactante muestra menos interés en ser amamantado;
  • Come amplia variedad de alimentos;
  • Presenta un estilo de apego seguro con su madre;
  • Acepta otras maneras de contentarse además de ser amamantado;
  • Puede entender y negociar (al menos una parte del tiempo) sobre no ser amamantado en determinados lugares o momentos;
  • En ocasiones, se queda dormido sin ser amamantado;
  • Muestra poca ansiedad cuando la madre le anima a no ser amamantado;
  • Cuando puede elegir, prefiere realizar otras actividades con sus padres en vez de ser amamantado.

Prácticas del destete respetuoso que deben ser estimuladas para proporcionar un mayor confort al lactante y a la madre: 

  1. No negar, no ofrecer: No negar el pecho cuando el/la bebé lo pide. No ofrecer el pecho si no se acuerda. Cuando pide el pecho, darle sin tensión. Al pasar unos minutos, ofrecer otra actividad o contar. Este vaciamiento gradual irá disminuyendo la producción de leche.
  2. Distraer: Ofrecer una distracción con otra actividad que sea de su agrado, como jugar, pintar, cocinar, etc. Si de nuevo pide el pecho, darle sin tensión e intentar que la toma sea lo más corta posible.
  3. Apoyo familiar: Si la madre está agotada o cansada de dar pecho, pedir ayuda a algún familiar disponible en el hogar que pueda ofrecerle otras actividades de distracción para que se acuerde menos del pecho. Si el niño o niña se siente enfadado o nervioso, ofrecer el pecho un rato y luego retomar actividad con la otra persona.
  4. Aplazar: Sólo funciona si el niño o niña comprende el concepto de esperar y negociar. Cuando pide el pecho le decimos que espere un momento. Se irá graduando el momento de espera de uno breve hacia uno más largo, aumentando los tiempos de espera.  Si se pone nervioso o demanda insistentemente, le damos de inmediato.
  5. Expresar los sentimientos: Expresar lo que sentimos permite a los niños y niñas mayores empatizar y comprender que, en ocasiones, su madre se encuentra cansada y no tiene ganas de darle teta, pero no significa que no le quiera, lo que se debe explicitar y reemplazar la lactancia con muchos cariños.
  6. Fijar una fecha en el calendario: Si el niño o niña comprende el concepto del tiempo (días y horas), se puede fijar una fecha en el calendario y realizar algún ritual para ese día (fiesta, regalo, paseo, etc.) que marque el término de esa etapa. Evitar frases como “los niños(as) mayores no toman el pecho”, porque puede generar dificultades emocionales en ellos: “No quiero ser grande”.

De la misma forma, recomenda-se algunas prácticas a seren evitadas durante el destete:

  • Beber menos agua;
  • No sacarse leche;
  • Vendarse los pechos;
  • Tomar pastillas para cortar la leche;
  • Destetar de forma drástica o de un día para otro;
  • Usar ungüentos en los pechos (ají, labial, esmalte de uñas, etc.)

Referencias bibliográficas

  • REYES MONTERO, Yeidi, et al. Factores clínicos y sociodemográficos en lactantes con destete precoz. Revista Cubana de Pediatría, 2020, vol. 92, no 4.
  • ROY, ME Romero. El destete natural. Medicina naturista, 2006, no 10, p. 161-167.
  • PADRÓ, Alba. Somos la leche: dudas, consejos y falsos mitos sobre la lactancia. Grijalbo Ilustrados, 2019.

 

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Inicio: 26/01/2022